Crianza firme pero amorosa

  • ingrid Opazo

Actualmente muchas madres, padres y cuidadores naturalizan el uso del castigo corporal y otros métodos autoritarios para educar a criar a sus hijos e hjijas, y desconocen métodos respetuosos de la dignidad de la niña y del niño. Toda persona al cuidado de una niña, niño o adolescente tiene la responsabilidad de cuidarle, protegerle y formarle mediante una crianza afectiva y respetuosa de todos sus derechos, donde no tienen lugar el maltrato, castigos físicos, humillantes y crueles, amenazas, gritos, regaños y críticas atemorizantes.

Las madres, padres y personas cuidadoras tienen el enorme reto de dejar atrás los métodos violentos y autoritarios que generan un impacto negativo en el desarrollo infantil, para practicar una crianza y educación basada en la paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad. 

A continuación damos respuesta a las preguntas de muchos adultos sobre el cuidado, educación y trato hacia las niñas, niños y adolescentes, la promoción del buen trato y la crianza respetuosa de los derechos humanos, así como para la erradicación del castigo corporal y humillante. 

 

¿Qué es la crianza positiva?

Son aquellas prácticas de cuidado, protección, formación y guía que posibilitan el desarrollo, bienestar y crecimiento saludable y armonioso, tanto físico como mental, espiritual, ético, cultural y social de las niñas, niños y adolescentes, gracias a que se realiza de acuerdo con la evolución de las facultades, la etapa del ciclo vital de desarrollo, características y circunstancias de la niña, niño o adolescente, sin recurrir a la violencia, sino respetando sus derechos humanos. 

Desde la iniciativa INSPIRE podríamos entender a la crianza positiva como aquellas prácticas que refuerzan los comportamientos adecuados de una manera positiva sin recurrir a castigos físicos ni a tratos crueles y humillantes.

 

¿Qué alternativas existen para educar de manera respetuosa?

Las posibilidades son muchas. Por ejemplo: 

  • Celebrar en familia los logros obtenidos y los retos superados por las niñas, niños y adolescentes. 

  • Provocar encuentros de diálogo cara a cara para comunicar una enseñanza o un principio que deseas que incorpore. 

  • Hacer preguntas en un ambiente respetuoso acerca de la situación que generó el problema, para que descubran qué los empujó a tal comportamiento y cómo pueden resolverlo.  

  • Escuchar y comprender sus sentimientos y necesidades. 

  • Alentarlos ante los retos y responsabilidades de la vida cotidiana. 

  • Gritar menos y explicar más, hablar menos y escuchar más.  

¿Cómo poner límites a las niñas, niños y adolescentes de manera respetuosa?

Los siguientes son algunos principios y directrices a considerar: 

  • Tomar en cuenta la edad y la singularidad de la niña, niño o adolescente, sus necesidades, su edad, así como el entorno y circunstancias en las que se despliega su comportamiento.  

  • La finalidad de los límites y las normas es señalar el camino que posibilita el sano crecimiento y desarrollo de niñas, niños y adolescentes. 

  • Los límites y las normas se basan en razones y se explican de la manera más clara posible cada que sea necesario. 

  • Los límites y las normas deben ser sencillas y simples, así como tener cierto grado de estabilidad; pueden cambiar si existen razones para ello. 

  • Los modelos sociales deseables y no deseables son planteados con claridad y ejemplificados por los adultos. 

 

¿Cómo puedo adquirir herramientas de crianza positiva?

En la actualidad existen gran cantidad de alternativas para adquirir herramientas para la crianza positiva: conferencias, talleres, cursos presenciales y online, así como gran cantidad de información en la internet: artículos, folletos, infografías, libros, entrevistas, etcétera.  

Puedes informarte en los sistemas para el Desarrollo Integral de la Familia, en algunos Centros de Salud, en la escuela de tus hijas e hijos, en alguna organización de la sociedad civil. 

 

¿Qué es el castigo corporal y humillante?

Castigo corporal o físico es todo aquel acto cometido en contra de niñas, niños y adolescentes en el que se utilice la fuerza física, incluyendo golpes con la mano o con algún objeto, empujones, pellizcos, mordidas, tirones de cabello o de las orejas, obligar a sostener posturas incómodas, quemaduras, ingesta de alimentos hirviendo u otros productos o cualquier otro acto que tenga como objeto causar dolor o malestar, aunque sea leve. 

Castigo humillante es cualquier trato ofensivo, denigrante, desvalorizador, estigmatizante, ridiculizador y de menosprecio, y cualquier acto que tenga como objetivo provocar dolor, amenaza, molestia o humillación cometido en contra de niñas, niños y adolescentes. 

En México, de acuerdo con el artículo 105, fracción IV, de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, queda prohibido que quienes tengan trato con niñas, niños y adolescentes ejerzan castigo corporal y humillante, así como cualquier otro tipo de violencia en su contra. 

 

Algunas personas suelen decir que gracias a la educación rígida y hasta severa, con castigos físicos y amenazantes, hoy son “gente de bien”, ¿es verdad tal afirmación?

Es falso que los castigos y los golpes construyen “personas de bien”, o sea, personas éticas, solidarias, respetuosas, libres, igualitarias. La “gente de bien” es resultado del buen trato recibido en el largo proceso de educación y crianza, 3 o resultado de haber podido sacudirse las consecuencias de las prácticas de crianza autoritarias. 

De acuerdo con la evidencia, los métodos violentos, como el castigo corporal y humillante dificultan el aprendizaje de la niña y del niño acerca de lo que está bien y de lo que está mal, disminuyen la empatía e incrementan la agresión y las conductas delictivas, entre otras cosas. 

 

¿Por qué las madres, padres y personas cuidadoras utilizan el castigo corporal?

Algunas de las muchas razones son: 

  • Haber recibido castigo físico en la propia infancia y naturalizarlo. 

  • Considerarlo una alternativa pedagógica válida y útil. 

  • Falta de tiempo, disposición y herramientas para practicar una crianza positiva. 

  • Frustración o estrés. 

 

 Mitos y realidades sobre la crianza 

Existen algunos mitos que sostienen prácticas de crianza perjudiciales para las niñas, niños y adolescentes. Se trata de expresiones que, a fuerza de repetirse en una sociedad, terminan por considerarse verdaderas. Los siguientes son algunos de estos mitos que siguen siendo defendidos, pero que, en la actualidad, la evidencia científica, el enfoque de derechos y el marco jurídico mexicano nos aclara.  

Mito 
Realidad 

Con las niñas y niños más vale una nalgada a tiempo  

La responsabilidad de cuidado de niños y niñas debe basarse en preservar sus derechos y respetar sus necesidades. La nalgada no responde a una necesidad de ellas y ellos, es producto de la frustración de los adultos al tratar de detener una conducta. No es una manera adecuada de resolver conflictos pues quebranta su dignidad. No hay nalgadas a tiempo.  

La letra con sangre entra 

La letra entra con el respeto, amabilidad y calidez que el profesor prodiga al alumnado. Entra con el ambiente de paz, seguridad y confianza que el docente construye en el aula, condición necesaria para que se activen los circuitos del cerebro que facilitan el aprendizaje. Es en entornos de seguridad y confianza donde se despliega la capacidad de exploración y adquisición de conocimiento. 

Una cosa es golpear a las niñas y niños al extremo y sin sentido y otra darle un golpe como correctivo para que el niño vea que sus malas acciones  

tienen consecuencias negativas. 

Golpear al extremo y sin sentido o castigar con un solo golpe son la misma cosa: violación a los derechos de las y los niños y en consecuencia un acto arbitrario e ilegal. Si las acciones de la niña o del niño son “malas”, las  

consecuencias negativas llegarán por sí solas, derivadas de la conducta. Al adulto le corresponderá ayudarle a identificar y reflexionar dichas consecuencias, ayudarle a reparar el  

daño provocado y facilitar la generación de aprendizajes significativos. 

Es imposible educar sin recurrir al castigo físico, aunque sea alguna vez en la vida 

Sí es posible educar sin necesidad de recurrir al castigo corporal. De acuerdo con el estudio de la violencia contra los niños de las Naciones Unidas, entre el 2 y el 20 por ciento de las niñas y niños en el mundo nunca han recibido castigos físicos. Es una cifra baja, pero evidencia que sí es posible criar sin golpes. 

En ocasiones son necesarias medidas disciplinarias extremas, por ejemplo, castigo físico, sobre todo cuando se trata de comportamientos en extremo inadecuados y perjudiciales de la niña, niño o adolescente, de lo contrario, ¿cómo se darán cuenta que sus malas acciones y decisiones tienen consecuencias? 

El diccionario nos dice que disciplinar significa enseñar al discípulo. Y los golpes y métodos atemorizantes o humillantes no enseñan nada, sólo inhiben comportamientos con base al miedo. Cuando las niñas y niños son muy pequeños corresponde a madres, padres y personas cuidadoras guiar su conducta para evitar que se hagan daño o dañen a otros. Conforme crecen y su lenguaje se enriquece van adquiriendo la capacidad para entender y analizar las consecuencias de sus decisiones y actos a través del diálogo que detona el análisis y la reflexión para entender el impacto de sus acciones. 

Educar es simple, basta con ejercer “mano dura” desde el inicio de la vida 

Educar es un proceso complejo, prolongado e intenso que requiere de habilidades y oportunidades suficientes del entorno. La crianza requiere de una mano respetuosa, amable y amorosa y al mismo tiempo firme (no violenta), segura y confiable. La mano dura genera temor y distanciamiento. La mano amorosa y firme genera la seguridad emocional que se requiere para que haya aprendizaje y fortalece el vínculo entre la niña/niño y el adulto. 

Desde que se habla de los derechos de las niñas y niños ya no se les puede tocar, ni regañar, ni decir nada cuando se portan inadecuadamente 

La protección, defensa y promoción de los derechos de niñas, niños y adolescentes suele desconcertar a algunos adultos responsables del cuidado de éstos. No obstante, la realidad es que las leyes y la propia Convención sobre los Derechos del Niño no prohíben la interacción, ni el diálogo, ni la guía a niñas, niños y adolescentes. La Convención sobre los Derechos del Niño, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y otras leyes mexicanas establecen la necesidad de interactuar, convivir, socializar y educar a niñas, niños y adolescentes, utilizando métodos y prácticas respetuosas de su dignidad. 

 

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